Atenas no es solamente un lugar donde hay edificios en ruinas de
hace 2.500 años y por eso creo que hay que perderse por la ciudad, recorrer
rincones poco turísticos, mezclarse con los locales y probar su comida para
salir de allí con una imagen que no todos los viajeros disfrutan. Si quieres
saber qué ver en Atenas siguiendo la ruta tradicional no te pierdas esta
entrada. Si os gusta caminar mucho aprovechar para meteros en las calles que ni
sabéis que existen… Así, ciudad tras ciudad, iréis encontrando lugares que os
encantaran, a veces no son famosos y a veces vale la pena ir pese que
pueda estar lleno de viajeros.
Callecitas que suben. Aunque una de las cosas más agotadoras y que
más suele gustar es subir calles pequeñitas y cada tanto mirar hacia atrás para
ver cada parte de la ciudad desde arriba. Además de ver las mejores puestas de
sol, puedes caminar por típicos barrios atenienses, naturales, normales sin más
detalles que la vida diaria de las personas locales.
El Acrópolis de Atenas era la ciudad alta y estaba presente en la
mayoría de las ciudades griegas, con una doble función: defensiva y como sede
de las principales polis de culto.
La entrada al Acrópolis se realiza por una
gran puerta llamada Propileos. A su lado derecho el Templo de Atenea Niké. Una
gran estatua de bronce de Atenea, realizada por Fidias, se encuentra el
Partenón o Templo de Atenea. A la izquierda y al final del Acrópolis está el
Erectión,con su célebre stoa o tribuna sostenida por seis cariátides. En la
ladera sur de Acrópolis se encontraba el Teatro de Dioniso, donde estrenaron
sus obras Aristofenes y Esquilo.


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