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martes, 24 de mayo de 2016

Atenas no es solamente un lugar donde hay edificios en ruinas de hace 2.500 años y por eso creo que hay que perderse por la ciudad, recorrer rincones poco turísticos, mezclarse con los locales y probar su comida para salir de allí con una imagen que no todos los viajeros disfrutan. Si quieres saber qué ver en Atenas siguiendo la ruta tradicional no te pierdas esta entrada. Si os gusta caminar mucho aprovechar para meteros en las calles que ni sabéis que existen… Así, ciudad tras ciudad, iréis encontrando lugares que os encantaran, a veces no son famosos y a veces vale la pena ir pese  que pueda estar lleno de viajeros. 

Callecitas que suben. Aunque una de las cosas más agotadoras y que más suele gustar es subir calles pequeñitas y cada tanto mirar hacia atrás para ver cada parte de la ciudad desde arriba. Además de ver las mejores puestas de sol, puedes caminar por típicos barrios atenienses, naturales, normales sin más detalles que la vida diaria de las personas locales.



El Acrópolis de Atenas era la ciudad alta y estaba presente en la mayoría de las ciudades griegas, con una doble función: defensiva y como sede de las principales polis de culto.

La entrada al Acrópolis se realiza por una gran puerta llamada Propileos. A su lado derecho el Templo de Atenea Niké. Una gran estatua de bronce de Atenea, realizada por Fidias, se encuentra el Partenón o Templo de Atenea. A la izquierda y al final del Acrópolis está el Erectión,con su célebre stoa o tribuna sostenida por seis cariátides. En la ladera sur de Acrópolis se encontraba el Teatro de Dioniso, donde estrenaron sus obras Aristofenes y Esquilo.

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